jueves, 28 de abril de 2011

La magia del convivir

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Nota: Este post puede contener alguna que otra palabra soez, y una alta dosis de flasheadas, sarcasmo y apologías, se recomienda discreción.

Bueno, a mi siempre me gusta empezar con una frase o con una definición del Diccionario de la Lengua Española, en el cual dice que la palabra "convivir" es un verbo intransitivo (esto quiere decir que yo convivo, tu convives, ellos conviven... todos convivimos) y proviene del latín convivêre que quiere decir: vivir en compañía de otro u otros.

Entonces, con esto nos referimos a que convivir es pasar tu vida entera, un instante de tu vida, un día de tu vida o unos segundos de tu vida con otras personas (creo que también habría que incluir otros seres, como los animales, las plantas y los seres extraterrestres) por que queramos o no están en el mismo planeta y es de todos, hay que compartirlo.

Para lograr una "buena convivencia" (por que también hay una "mala convivencia"), creo que es cuestión de ponerle "buena onda". Muchas veces nos hemos encontrado en situaciones en las cuales decimos: "¡ah! si está este, yo no voy", "¡Naa! eso va a estar lleno de Floggers" o incluso "¡Yo a esa ceremonia no entro!"... Algunas veces, por miedo a la convivencia con desconocidos o con personas con pensamientos diferentes a los nuestros, nos ponemos firmes y no vamos a tal lugar por que va a estar Cosme Fulanito y ese es demasiado Imperialista... otras veces vamos por que no tenemos alternativa, y llegamos a regañadientes, criticando a todo el mundo y mirando con cara de pocos amigos a ese flogger que se sacó una foto con nosotros, a la boda cristiana en donde nos hicieron levantar los brazos y cantar... 

Posiblemente si "no le ponemos onda" vamos a estar sentados solos o con quien hayamos ido a ese lugar en un rincón si hablar con nadie, enojados, por que no estamos en un lugar con gente igual a nosotros.

Pero si en realidad le "ponemos onda", nos podíamos acercar a una persona, para entablar una conversación, y con unas cuantas palabras (incluso algún que otro vaso de cerveza) vamos a darnos cuenta que ese flogger, ese cristiano o ese comunista, tienen algunas cosas en común con nosotros.

Dando algunos ejemplos, tenemos al molesto transporte público, donde una vieja forra se sube con cara de amargada y no saluda pero vos de todas maneras la saludas e incluso la ayudas a bajar y no vamos a perder nada haciéndolo; hablando con una persona en la sala de espera de algún doctor y enterarnos que en realidad no profesa la misma religión que uno, pero por que sea Mormón, Judío o Budista, no nos va a "lavar el cerebro" ni nada por el estilo, incluso, nos damos cuenta que tenemos varios gustos en común y podemos arreglar una reunión de negocios, una salida a un bar y cuando menos nos damos cuenta, ya tenemos una amistad y en ese momento ya no importa que esa persona tenga una religión diferente, escuche música diferente, que coma cosas diferentes.

A lo largo de mi vida, en el colegio, en la universidad, en el trabajo, me encontré con muchas personas, algunas van, otras vienen, y otras se quedan. Puede ser que en el colegio te sentabas al lado de tu compañero Negro, en la universidad compartiste ideas y experiencias con un Judío y en el trabajo tenias un compañero Homosexual. Es muy fácil levantarse de ese banco en el colegio, no dirigirle la palabra a alguien o hacerle la vida imposible a alguien por que es diferente a nosotros (a eso me refería con la "mala conviviencia"). Pero creo que es más fácil aún compartir un asiento, compartir unas palabras o darle una mano con el trabajo a tu compañero, eso hace que la vida de los dos sea más tranquila, por que estar odiando y criticando gasta nuestras energías y es kármicamente hablando, desastroso.

Así que es mejor olvidarse de las religiones, las tendencias políticas, los gustos musicales, los equipos de futbol, etc. Siempre vamos a estar confrontados con algo, nunca vamos a pensar ni actuar igual que otro individuo. Pero todos somos humanos y nacemos con un solo propósito; tenemos que aprender algo de cada una de las personas que conocemos en nuestra vida.

Esa es la magia del convivir.